25 de junio de 2007

Aportes para un proyecto educativo

Fue así que luego de un año de reuniones y análisis profundo, surgió el proyecto educativo, un proyecto en donde volcaríamos todo nuestro trabajo.

Durante el 2006 nos dedicamos a la concreción del mismo, su desarrollo y elaboración escrita, para luego hacer su presentación formal en distintas instituciones escolares (de lo que hablaremos en la siguiente entrada).


De más está decir que este planteo previo, con ciertas ambiciones, fue adecuado a una realidad mucho más modesta, pero también más práctica, y quizá, más familiar y cercana. El grupo funcionó como una verdadera democracia, aún en sus errores y falencias, como por ejemplo lo fue la no realización de algunas conclusiones escritas, que era parte de la metodología de cierre de cada reunión.
Lo más rescatable parece ser el valor de la libertad en la participación o en la no participación, en la invitación de nuevos integrantes, en el aporte de nuevas instancias, y todo esto, hecho dentro de un marco de actividades paralelas, y con el deber principal de cada uno de los integrantes, que era cumplir con sus actividades escolares.
En general, hubo coincidencia de que el balance ha sido positivo, y ha quedado el compromiso de una necesaria continuidad.
Como muestra, he aquí algunos fragmentos de testimonios de integrantes que ilustran todo lo expresado.

“Es sumamente fácil para mí (sin necesidad de mucho análisis ni meditación) hacer un balance de este año de trabajo: porque resulta sumamente positivo. En ningún momento fue planteado hacer un nuevo proyecto de ley, o propuesto cambiar de la noche a la mañana la política de gobierno actual, ni mucho menos cambiar el mundo. Para mí, que no me conformo con poco, es un gran paso el que ya dimos: invertir tiempo e ideas en una causa común (o no tan común) pero definitivamente necesaria”.

“En cuanto a la metodología de las reuniones, creo que es muy buena. Se crea un ambiente cómodo, en donde todos somos pares, compañeros, dando tiempo y consideración a lo que cada uno tiene para decir. Pienso que así, debatiendo, se desarrolla mejor el pensamiento, se puede relacionar conceptos, etc., y es una manera más amena de absorber y proveer información”.

“A lo largo de las reuniones que transcurrieron el año pasado, me dí cuenta que se pueden buscar alternativas a los problemas que hay en el país, aportando tan sólo un granito de arena, que en este caso fue estudiar, debatir e informarnos acerca de lo que pasa en la actualidad. Además de armar un Proyecto de educación que por mi parte creo que es una cuota para ayudar al tan ansiado Bien Común”.

“Mi experiencia en el grupo fue realmente positiva. En primer lugar creo que es importante destacar que en estos tiempos en que nos encontramos tan afuera de determinadas realidades, tan afuera de las actuales costumbres y actividades sociales, tan afuera de tantos valores que hoy podemos llamar comunes; es un privilegio poder formar parte de un grupo en el que sobre todas las cosas se comparten ideales y abunda la calidad humana. Y creo que esto es lo primero que hace tan positiva mi experiencia. El hecho de poder estar en confianza y de poder compartir junto a personas que tienen preocupaciones iguales a las propias la a veces tan pesada carga de tratar de mejorar aunque sea un poquito las cosas. Esto realmente se logró en el grupo de estudio, y a nivel personal fue sentido como un gran apoyo, cosa q no creo menor”.

“Particularmente yo encontré en el grupo "algo" que creo, siempre estuve buscando, tal vez inconscientemente, pero que me hizo sentir una especie de sensación de completa satisfacción. Partiendo de nuestras rústicas discusiones escolares, que obviamente, se repetían en cualquier otro espacio físico. Y el grupo, justamente, fue como la síntesis, o mejor dicho, la realización más ordenada y conclusa de lo que solíamos hacer, y sin resoluciones en general. No se, siempre opinando desde mi lugar, creo que la posibilidad de un grupo de estudio como el nuestro, es algo totalmente enriquecedor, que te abre muchísimo la cabeza”.

“Agradezco entonces el haber tenido la suerte, el de quedarme no sólo con ese algo de plantearse las cosas cuando vemos que no funcionan como deberían, sino también de analizar dónde es que fallan; y más importante aún, el animarse a ofrecer soluciones (que pueden o no ser las indicadas, pero que son, después de todo, válidas) en contraposición a todos los que hacen de cuenta que las cosas sí marchan, o a los que apuntan dedos sin hacerse mínimamente responsables sino de la participación que tienen en que sea de esa forma, al menos de la acusación que están haciendo...”.

“Me gustaría compartir algo que aprendí, tal vez con alguna dificultad por ciertas características de mi personalidad, pero fue un aprendizaje al fin, y consistió en poder entender que la verdad es una sola, pero es tan profunda y posee tanta luz, que sólo una mirada, un punto de vista, no basta para abarcarla totalmente, y que escuchar y abrirse a los diferentes puntos puede ayudarnos a estar más cerca de llegar a saber cada vez un poco más sobre ella. Este conocimiento de la verdad siempre será mayor en cuanto que colaboremos en ciertas actividades grupales para alcanzarlo, en cuanto que escuchemos y tratemos de entender y respetar las opiniones, aunque no las compartamos, y creo que ésta es una de las mayores riquezas que nos proporciona esta unión, y en mi caso puntual, este grupo de estudio”.

“El conocimiento es lo único que nos salva y es el pilar de la libertad humana. Aprovechemos entonces esta herramienta que tenemos en nuestras manos para mejorar (en la medida de lo posible) la educación, para poder libertar con el conocimiento que ella conlleva, a todos aquellos que aún permanecen sometidos (muchos de ellos sin saberlo), y que puedan de esa forma obtener la misma libertad que (y pueden estar seguros de ello) los que participamos en esto, ya estamos ejerciendo”.


Por terminar, va una muestra de lo que dimos en llamar las conclusiones, como una especie de síntesis o de cierre de los debates, que desde luego, siempre han quedado abiertos a nuevos abordajes y reflexiones, y las preguntas inquisidoras, apenas apaciguadas en aquellos balbuceos intelectuales, siempre nos están acompañando.

Pueblo, candidatos, promesas, objetivos, realidades, a lo largo de una no tan larga historia en la democracia del Pueblo Argentino, como muchos otros países del mundo ha elegido y aún continúa haciéndolo, a sus representantes, quienes después de arduas campañas consiguen miles de votos que definen el rumbo de toda una Nación.
Ya hemos hablado de la situación actual del país en muchos aspectos. En la última reunión tratamos concretamente otra problemática importante: la crisis en la política y la crisis de representatividad por parte de los electos, y hasta por parte de nosotros mismos.
El clientelismo político es una enfermedad que sufre la sociedad hace ya un tiempo. Es un círculo vicioso que crea una estructura de la que nadie escapa, porque así como el hombre es un ser integral que si enferma de alma posiblemente enferme de cuerpo, la actividad de un país se articula entre hombres, y si hay fallas habrá consecuencias para todos ellos.
El clientelismo político busca poder, y hasta es posible que los involucrados obtengan un par de beneficios.
Se trata de una relación a base de intereses, propios por cierto, una situación que se refleja en la frase “dame eso y yo te doy esto”, haciendo la salvedad de que no es una frase de niños, que poco saben de razón y que sólo se preocupan por satisfacer al ELLO; esta vez será una frase que involucre a más de las dos personas que la viven, y para colmo de males, será muy factible que alguno obtenga más provecho que otro. Pero lo que es aún más grave, es que ambos personajes ( ojalá fueran sólo dos), entregan con este intercambio su libertad moral y su libertad humana, entregan aquella única libertad que les permite ser felices y totalmente completos.
Después del hecho, el cual tengo la esperanza, nazca de una profunda ignorancia e inconsciencia de lo que es condicionar la libertad, otro factor importante a la hora de hablar de clientelismo político y crisis de representatividad es la concentración del poder. Esto también hace a una Nación esclava e imposibilita que esté presente la justicia. Por esto, teóricamente los poderes deben ser independientes, deben estar divididos, y funcionar de manera autónoma, con el fin de que esta diversidad haga a la riqueza y a la justicia.
Una propuesta ante esta situación es el voto calificado. Esta frase disparadora de múltiples preguntas y controversias; ¿sería una posible solución?
Ahora, ¿es viable? , ¿acaso el voto no es universal?, y si se concretara, ¿quién puede y a través de qué parámetros calificar al candidato y a los electores?.
Respondiendo a algunas de estas cuestiones el voto no es universal, sólo pueden votar los mayores de edad y hace sólo unos años las mujeres no podían hacerlo. Con respecto a los mayores de edad, no es una crítica ya que el voto es un acto consciente que precisa de cierta madurez y reflexión , aunque la edad biológica no determina su madurez.
Otra de las dudas es quién podría calificar a los candidatos y a los votantes; sabemos que lo que califique debe ser la moral. Una moral eje que no de lugar al doble discurso ni a la incoherencia, una moral convencida y sabia que sepa distinguir lo bueno de lo malo. Esta sería la máxima garantía para hacer una buena calificación.
Concluyendo, repito que el voto es un acto consciente y que precisa de una gran reflexión, es por esto que cada ciudadano debería preparase moralmente, vivenciando el bien, para elegir el destino de una multitud dejando de lado la mentalidad burguesa, economicista e individualista, para poner en juego el idealismo que seguramente lo acercará a la excelencia y a la felicidad.
Y finalmente, ¿es posible?. No lo sabemos, pero podemos intentarlo.

Esta conclusión está basada en el debate que iluminaron durante la reunión los siguientes textos: Saredi, Miguel; “La Selección de los Candidatos”; en Revista Criterio, N° 2282, Mayo de 2003, pág. 204/210. Marechal, Leopoldo; “Cuaderno de Navegación”; cap. “Autopsia de Creso”; Emecé Editores; Bs. As., 1995. Sarlo, Beatriz; “¿Hay un país llamado Argentina?”; en Revista Criterio, N° 2280, Marzo de 2003, pág. 76/78. Nazar, Francisco; “Formosa, un pueblo cautivo”; en Revista Criterio, N° 2291, Marzo de 2004, pág. 70/77. Impagliazzo, Marco; “Africa no está de moda”; en Revista Criterio, N° 2297, Septiembre de 2004, pág. 512/515.

Luego de la pasada experiencia, hemos querido retomar este año el proyecto, planteándonos algunos objetivos que apuntaran a poder compartir esta experiencia, para nosotros tan positiva, con otros que probablemente tengan también estas inquietudes.
A continuación van las palabras que definieron un poco estos objetivos en la presentación realizada para el presente año.

Retomando la idea del año pasado, queremos reafirmar nuestra apuesta por el hombre, y por el crecimiento irrenunciable de la sociedad a través del Bien Común.
La idea original de rescatar aquellos alumnos que tienen una conciencia mayor y un interés cierto por las cuestiones claves del desarrollo social, y a los que hoy el sistema educativo tiene relegados, sigue teniendo una validez plena, y lamentablemente en crecimiento.
Fueron ejes de nuestra pasada experiencia algunos aspectos que por positivos, nos gustaría mantener y mejorar en lo posible:
Por un lado el carácter libre y opcional de la tarea, que implica un sentido radicalmente opuesto al que opera en nuestro actual sistema educativo, pero que no por no tener en cuenta premios ni castigos en la ejecución de las actividades, desconoce o niega la importancia del sentido de la responsabilidad y del compromiso. Al contrario, lo afirma desde la profunda convicción que dicho compromiso es con la tarea elegida libremente, con quienes la hacen posible, y con las consecuencias que traiga.
Seguimos con la tesitura de evitar toda presión o condicionante externo en la formación de este proyecto, y aún sabiendo de las dificultades que implica la ausencia de un apoyo institucional, las preferimos a la dependencia, sobre todo intelectual y ética que esto podría generarnos.
Por otro el carácter imprescindible de la participación y del aporte de todos los integrantes, sin excepciones, ni jerarquías, ni preconceptos, aunque siempre en la búsqueda de un consenso, que es el que permite el enriquecimiento y la verdadera construcción desde la diversidad.
Dentro de esta particularidad, es importante el reparto de actividades concretas, y la capacidad de rotación y suplantación cuando las necesidades del caso así lo indiquen.
En ese sentido, la convivencia es clave, y el hecho de forjar una verdadera camaradería, y por qué no decirlo, una amistad (como de hecho se logró el año pasado), permitirá una forma de trabajo más cómoda, más solidaria, más enriquecedora.
Finalmente no debemos perder de vista el carácter social de todo el hacer humano, y es por esto, que más allá de la actividad concreta e inmediata por nosotros realizada, es importante tener una visión más amplia, que tenga como objetivo el efecto multiplicador, ese que permita contagiar a otros alumnos anónimos que estén hoy en la misma situación de insatisfacción intelectual, y que no quieran repetir en sus vidas el vacío formal que el sistema les propone como alimento cotidiano.
Aquí es donde comienza propiamente el desafío para este año. Luego de haber caminado un importante trecho, y de haber confirmado algunas experiencias y proyectos originales, queremos encarar la etapa de difusión de estas propuestas, para que no queden en el marco reducido de una experiencia aislada, sino para que pueda servir de disparador, aliento y por qué no, modelo, de otros emprendimientos similares.
Cuando surgió originalmente este proyecto, fue desde la demanda y la inquietud de algunos alumnos, esto creo que le da más entidad al pensamiento de que existe una necesidad subestimada, desatendida, y en algunos casos negada en los adolescentes y jóvenes, que aunque parezca mentira son los mismos a los que la sabiduría popular les endilga un total desinterés por la vida. Somos conscientes de la gran desorientación, de cierta apatía producida e inducida por una sociedad fraticida y suicida en todas sus variantes, pero también queremos ser conscientes de la responsabilidad que nos toca, como miembros de esta misma sociedad, de torcer el rumbo. Y estamos convencidos del valor incalculable que tiene un sector de nuestra sociedad, los que hoy pueblan como alumnos nuestras escuelas, que si los consagramos como el futuro, debemos indefectiblemente darles antes un presente real y concreto.
Su acción transformadora comienza hoy, y estamos seguros que es mucho más importante que la simple repetición de enunciados propuesta desde innumerables cátedras.
En los tiempos críticos que estamos viviendo, no podemos darnos el lujo de desperdiciar, y más bien despreciar, toda la riqueza y el potencial intelectual y humano en lo integral, que hoy se nos ofrece, tímidamente (por estar sumida en complejos y autodesprecios, y ni qué decir de los otros), como única posibilidad, quizá, de hacer un país mejor.

Y finalmente, después de muchas correcciones y debates, de nuevos enriquecimientos a partir de la lectura y del debate, ha quedado concluido este proyecto educativo, que con sus errores –y esperamos aciertos- es un poco la síntesis de tantas inquietudes, tanto esfuerzo, y tanto trabajo en conjunto, que es la mejor forma de potenciar las posibilidades humanas y sociales.
Aquí lo presentamos, con la esperanza de que pueda servir de aporte a la reflexión y a mejorar, aunque más no sea un poco, esta maltratada educación nuestra de cada día.

Aportes para un Proyecto Educativo

Introducción.

Muchos somos los que estamos convencidos que un cambio verdaderamente eficiente en este proceso traumático que vivimos como país, sólo se puede lograr desde la educación; por lo menos de un modo radical y duradero.
El cambio debe crecer desde las conciencias libres, y no desde las aparentes estructuras artificiales que pueda imponer un caudillo, un grupo de hombres brillantes o un dictador.
Este es un pequeño aporte a la discusión sobre qué modelo de país queremos nosotros como grupo, más aún, como compatriotas, y es una cuota de lo que debemos inexorablemente llevar a las tablas de discusión de las altas esferas.

¿Por qué la educación?

El motivo de que haya tantos políticos y dirigentes corruptos es que hay un altísimo grado de corrupción en los niveles básicos de la sociedad. Un corrupto no se hace de un día para otro, es la consecuencia de una serie de concesiones y renuncias a la virtud que la persona va haciendo en su vida.
Nuestros corruptos de turno salieron de algún lado, de un estrato social dominado por la sensualidad, el relativismo, la búsqueda desmedida de la materia, el poco interés por un verdadero desarrollo de la vocación, etc.
Para mejorar o cambiar esto hacen falta nuevos paradigmas y modelos, hoy casi extintos, y hace falta un discurso y un mensaje que, primero “sacuda la modorra”, y luego acicatee un nuevo rumbo, un nuevo camino que permita a cada quien elegir libre y plenamente la virtud.

¿Cuáles serían los pasos?

A simple vista se observan tres instancias fundamentales:
- La primera sería la formación sana y eficiente de nuevos formadores, educadores, y preferentemente maestros/guías.
- La segunda sería la elaboración de un proyecto integral que abarcara todos los espectros de la sociedad y su desarrollo cultural, y que produjera la materia prima de hombres honestos en los cuales formar los nuevos dirigentes.
- El tercer paso es el de la formación profesional y dirigencial, abordando el tema de lo universal y de lo trascendente como pilares de los centros de altos estudios y universidades, reemplazando los actuales paradigmas de adquisición de fama o renombre y de crecimiento económico, muchas veces, las más, en desmedro de la sociedad y del Bien Común.
Se deberá profundizar mucho más al respecto, pero es bien cierto que los hombres caminamos siempre a ciegas respecto de estas cuestiones, y creemos que la educación sólo se arregla aumentando los sueldos de los maestros y el presupuesto universitario.

Algunas consideraciones generales al respecto:

- Una de las causas del fracaso de la educación en nuestros días es la pérdida del testimonio; esto hace fracasar mucho la moral y la voluntad de quienes reciben la enseñanza, y esta muere a poco de recibida, sin llegar a potenciarse o a dar algún fruto en un futuro más o menos mediato. "Enalteciendo las virtudes morales que nacen de la ley natural y que sirven de base a todas las virtudes sociales". (Del prólogo de "La Vuelta del Martín Fierro").
- No sobredimensionar la importancia de un título o de una categorización adquirida, pues no es esto lo que da mayor valor al hacer de las personas, máxime si éstas tienen alguna responsabilidad mayor respecto del resto de la sociedad: Y nos preguntamos todos: ¿Qué mayor responsabilidad puede haber que la de los que están destinados a dar las llaves de la sabiduría y del recto proceder a sus congéneres?. Nos gusta y es acertado aquel consejo del Hidalgo Manchego: "Mira Sancho: si tomas por medio a la virtud, y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista (adquiere), y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale". (Del capítulo 42 de la segunda parte del Quijote).
- Hilvanando la idea anterior se puede decir como San Pablo que todos los miembros son fundamentales para el cuerpo, aunque cada uno sea encargado de una tarea específica. Tal es el caso de los profesionales y graduados, que muchas veces pierden de vista su condición de ciudadanos, y pretenden ciertas pleitesías y prerrogativas, cuando en realidad debieran dar más y exigirse mayores sacrificios, por haber recibido más en sí mismos. Como dijo Cristo, al que recibió más se le pedirá más, esto por supuesto, sin dejar de lado ciertas jerarquías que hacen al orden social. "Afirmando a los ciudadanos el amor a la libertad, sin apartarse del respeto que es debido a los superiores y magistrados". (Del prólogo de "La Vuelta del Martín Fierro").
- Es evidente que el mal de nuestros tiempos es la profunda crisis de valores, y la falta de un patrón de conductas orientado hacia la Verdad, y hacia el Bien Común. "Enseñando a los hombres con escasas nociones morales, que deben ser humanos y clementes, caritativos con el huérfano y con el desvalido; fieles a la amistad; gratos a los favores recibidos; enemigos de la holgazanería y del vicio; conformes con los cambios de fortuna; amantes de la verdad, tolerantes, justos y prudentes siempre". (Del prólogo de "La Vuelta del Martín Fierro").
- En cuanto a la supuesta llegada al educando, a bajar líneas más plausibles y más asimilables, parece sensata la idea de Hernández de acercarse en el lenguaje, pero desde el instrumento del libro (no los resúmenes y fotocopias), que sigue siendo sin dudas el símbolo indeleble del conocimiento; "Un libro destinado a despertar la inteligencia y el amor a la lectura en una población casi primitiva...". (Del prólogo de "La Vuelta del Martín Fierro").
- Una de las principales funciones de la educación es brindar una cierta capacitación para el futuro laboral de los educandos, no poniendo hincapié en el resultado económico exclusivamente, sino en la persona integral y su crecimiento espiritual. "Enseñando que el trabajo honrado es la fuente principal de toda mejora y bienestar". (Del prólogo de "La Vuelta del Martín Fierro").

Proyecto educativo;
Sobre algunas cuestiones trabajadas en el grupo.


Primera Parte.

Capítulo Uno: Sobre las Estructuras.

1) Estructura Formal:
a) Edificios.
b) Currículas.

2) Estructura Económica:

a) Presupuesto.
b) Reparto de las partidas según prioridades.
c) Cuestión Salarial.
d) Control de los llamados “robos benignos” (ej. Teléfono, rifas, etc.).

3) Estructura Académica:

a) Área de Investigación.
b) Aportes a los problemas de la realidad inmediata.
c) Funcionalidad vs. Practicidad y pragmatismo.
d) Educadores:
1) Verdadera Vocación.
2) Responsabilidad pública.
3) Formación en proceso; también para el docente (eliminar contradicción de exigir al alumno y no a sí mismo).
4) Respuestas alternativas al modelo; no las de ahora: violencia, moral burguesa, economicismo.
5) Reflexión profunda: sobre su disciplina y sobre la realidad.

e) Alumnos:
1) Comprensión de la pertenencia.
2) Comprensión de la vulnerabilidad en cuanto a daños.
3) Resistencia real contra el sistema; el social en términos generales, y el educativo en lo específico.
4) Construcción responsable de su propio camino.
5) Sentido del esfuerzo y disciplina contra la cultura del placer.
6) Educación racional: Inteligencia y Voluntad.

Capítulo Dos: Breve Diagnóstico de la Situación.

Después de amplios debates, hemos llegado a acordar algunos aspectos básicos como diagnóstico de una situación que es por demás preocupante. El sistema educativo de hoy no cumple con sus verdaderos objetivos, probablemente no tiene claro cuáles son sus objetivos.
Se ha subvertido el orden de las prioridades y jerarquías a atender. Hoy el que debe ser el centro del sistema, que es el alumno, está casi afuera de toda iniciativa, y la realidad que se debe abordar es dejada de lado, presuponiéndola y pretendiendo que se adapte a proyectos que son traídos de realidades muy disímiles con el objetivo de una adopción inmediata y perfecta.

Nosotros creemos que:
· El problema es básicamente moral, no técnico ni económico, y que mientras se busca solucionar desde esas visiones, se cae invariablemente en el fracaso, aunque más no sea por la falta de idoneidad moral de quienes deben llevar adelante el sistema.
· El problema es de todos, no de un sector sólamente como hoy se pretende afirmar. Lógicamente que las responsabilidades no son para todos iguales; seguramente el mayor peso debería caer en los docentes y los directivos escolares, y no en los jóvenes, ni en la dirigencia política como se suele decir.
· El problema se soluciona desde la raíz; no desde la cúspide, como hoy se quiere hacer. Si no logramos un extracto sano y valioso, ¿de dónde surgirán quienes mejoren lo actual? Claro que aceptamos que la urgencia reclama la formación de buenos docentes para iniciar este proceso de cambio.

Capítulo Tres: Sobre los Perfiles.

3.1) Perfiles.

Es importante para nosotros tener en claro qué clase de personas llevarán adelante los cambios necesarios en el sistema. Rescatamos por sobre todo la necesidad de contar con “sujetos libres y creadores”, es decir, que no sean meros espectadores, ni tampoco que caigan en el individualismo desintegrador de lo social.
Sostenemos que esta estructura actual, tan negativa, se mantiene afirmada en dos pilares que son la ignorancia (el desarrollo mínimo del conocimiento) y la irresponsabilidad (nadie tiene nada que ver con lo que sucede). A partir de aquí arranca esta honda contradicción de la sociedad actual, que no valora en absoluto a los jóvenes, pero a la vez los sobreexige, y los hace culpables de un montón de hechos y situaciones, de los que más bien son víctimas.
Concluimos que frente a este dilema es necesario adoptar una verdadera actitud de rebeldía, de subversión, no actuando desde lo esperable o lo previsible, sino al contrario desde el absurdo, no tomando el camino fácil, sino el esfuerzo que permite superar etapas y colocarse siempre más allá del problema planteado.

3.2) Perfil del Directivo.

3.2.1) Deberá estar libre de toda sospecha previa, de toda limitación derivada de intereses en juego, de negociados, de prebendas, etc.
3.2.2) Su vida privada deberá estar en plena coherencia con su vida pública, de modo tal que demuestre con su testimonio la posibilidad cierta de lograr lo que propone en sus directivas, toda vez que en definitiva su función es educar para conductas que en general se desarrollaran en el ámbito privado.
3.2.3) Priorizará siempre el Bien Común por sobre el bien particular, aún a riesgo de tener que sufrir incomodidades, y de tener que postergar gustos y satisfacciones personales.
3.2.4) Será el primero en cumplir las directivas y ordenanzas que proponga a su institución, comprendiendo el primer y fundamental principio de autoridad, que es la de someterse al propio orden y estado de derecho propuesto.
3.2.5) Deberá ajustarse siempre a su discurso previo, o en caso de encontrarlo impracticable o poco conveniente, deberá contradecirlo y rectificarlo –preferentemente con una disculpa- públicamente, absolviendo a todos quienes apelando al sentido común se hayan adelantado a invalidar ciertas directivas. La importancia del doble discurso está dada por la pérdida y en algunos casos eliminación de la credibilidad.
3.2.6) Priorizar siempre el espíritu a la letra. Mantener un equilibrio entre la rigidez del reglamento y la interpretación de cada circunstancia, pero sin abandonar nunca el ámbito racional, que es el que corresponde a la educación.
3.2.7) Al aplicar la dureza de la ley y los castigos previstos, deberá ser siempre más exigente y rígido consigo mismo que con sus subordinados.
3.2.8) Tener un mensaje claro y preciso, que no deje lugar a la ambigüedad, y a las especulaciones que abren necesariamente la puerta a la corrupción.
3.2.9) Manejar con absoluta transparencia los bienes públicos, haciendo todo a plena luz, y explicando todos y cada uno de los ingresos y egresos, para evitar el clientelismo, la malversación de fondos, el fraude, la estafa, el robo.
3.2.10) Permitir la participación de todos los sectores de la institución, no sólo desde la propuesta formal, sino en la acción concreta, impulsando el compromiso, el sentido de pertenencia, etc.
3.2.11) Reunir la autoridad en sus tres aspectos: legal, moral, y natural (por carisma y vocación).
3.2.12) Dedicación exclusiva.
3.2.13) Objetividad e imparcialidad en el juicio.
3.2.14) Tener una vocación, ¿con una previa experiencia en el aula?, con una preparación especial; no como una carrera automática.
3.2.15) Trabajo en equipo; formación de gente para reemplazarlo o secundarlo; importancia de la división de poderes.

3.3) Perfil del Docente.

3.3.1) Es indispensable como punto de partida una verdadera vocación, promovida desde el análisis profundo de la persona y la búsqueda de potenciar sus capacidades naturales en función del Bien Común. Nos parece recomendable una evaluación vocacional, y no simplemente laboral.
3.3.2) Comprender que el camino debe ser constante, que siempre hay que ir a más, que siempre hay que buscar crecer, que siempre hay que buscar nuevas opciones.
3.3.3) Tener en claro la prioridad del oficio que siempre y bajo cualquier circunstancia deben ser los alumnos.
3.3.4) Importancia del respeto por la institución y todos sus miembros, aceptando y cumpliendo todas las normativas dadas, aunque no le gusten demasiado o le signifiquen un esfuerzo mayor, siempre y cuando no atenten contra la recta conciencia y las conductas éticas inclaudicables.
3.3.5) Entender que este es un trabajo que excede un tiempo esquematizado, que hay una demanda extraescolar que debe ser atendida, aún a costa de sacrificar otros intereses personales.
3.3.6) Ya que la razón es el eje de este ámbito, es fundamental el permanente desafío de esta capacidad, a través de todas sus variantes, teniendo siempre como ejes a la Inteligencia y a la Voluntad.
3.3.7) El estudio es un camino inagotable, no sólo para los alumnos, más aún para el profesor. No es una cuestión de gustos, de búsqueda de status, de sumatoria de puntos; se trata de una obligación irrenunciable, que tiene relación directa con la posibilidad de entregarles cada día un poquito más a los alumnos.
3.3.8) Nunca la exigencia a la hora de calificar y de sancionar debe superar la capacidad de entrega del docente; es decir, el primer ejemplo es exigirse más que los alumnos. En cambio, la propuesta sí siempre debe ser superadora del propio docente, porque el mejor logro de la enseñanza es que el alumno sepa más que quines le enseñan.
3.3.9) Buscar la ecuanimidad a la hora de tomar decisiones, aún a riesgo de ser antipático, o de sufrir la bronca de los alumnos. Para esto, es importante la coherencia entre el discurso y la acción.
3.3.10) No aceptar nunca condicionantes de ningún tipo que luego limiten las posibilidades de acción. En caso de suceder algún hecho que precipite la creación de intereses (ej. Parentesco, dependencia laboral), es conveniente dar un paso al costado.
3.3.11) Nunca equiparar las responsabilidades del docente con el alumno, aceptando de antemano que nada justifica reacciones intempestivas, faltas de respeto, discriminaciones, agresiones verbales y físicas. El alumno debe ser considerado como algo sagrado, lo que no quiere decir aceptar sus inconductas o desvíos, pero cualquier corrección o sanción, debe ser hecha desde los marcos preestablecidos, y no desde un sentimiento personal.
3.3.12) Incentivar la participación del alumno, demostrándole de diferentes maneras su importancia trascendente e irreemplazable, su sentido de ser valioso. Es fundamental lograr la formación y el fortalecimiento de personalidades firmes, que asimilen valores desde la convicción y no desde la coerción, desde la amenaza, desde el miedo, que lo único que logra es la concreción de conductas meramente formales.
3.3.13) Reconocimiento de las limitaciones y errores como punto de partida para establecer la posibilidad más concreta del aprendizaje, del perfeccionamiento, del crecimiento integral.
3.3.14) Tomar posturas claras y firmes frente a hechos de gravedad que puedan suceder dentro y aún fuera del ámbito institucional. Frente a ciertos hechos graves (ausencia de clases, abusos de autoridad, robos, abusos sexuales, etc.) el docente no puede dejar de fijar su posición, a pesar de que muchas veces no pueda con esto obviar su complicidad por participar dentro de las corrupciones del sistema.
3.3.15) Enseñar exige investigación. Ej. Monografías.
3.3.16) Respeto a los saberes del educando.
3.3.17) Estimular la curiosidad (construida y reconstruida) y la creatividad.
3.3.18) Generar siempre nuevas instancias; no considerar los conceptos enseñados como hechos definitivos.
3.3.19) Enseñar exige riesgo y aceptación de lo nuevo.
3.3.20) Reconocimiento de la identidad cultural.
3.3.21) Evitar el determinismo y tomar conciencia de estar condicionados.
3.3.22) Respeto por la libertad (autonomía recta).
3.3.23) Autoridad con buen juicio (¿al estilo Don Quijote?).
3.3.24) Reconocer la realidad para poder actuar sobre ella.
3.3.25) Enseñar exige esperanza; convicción de un cambio posible.
3.3.26) Importancia del diálogo.
3.3.27) La educación siempre es política; debe ser democrática.

3.4) Perfil del Alumno.

3.4.1) Participativo.
3.4.2) Cuestionador.
3.4.3) Racional; resistir desde la inteligencia.
3.4.4) Respetuoso, y exigir ser respetado.
3.4.5) Exigir desde la exigencia; no permitir que el docente se aburguese.
3.4.6) Colaborador con el docente desde sus habilidades, poniéndolas al servicio de todo el grupo.
3.4.7) Generar propuestas.
3.4.8) Consciente; agradecido de lo que recibe.
3.4.9) Predispuesto a dar y a recibir.
3.4.10) Sentido de Autocrítica.
3.4.11) Coherente.
3.4.12) Solidario.
3.4.13) Con sentido de pertenencia.
3.4.14) Valorizar las propias opiniones; defenderlas a cualquier costo.


Capítulo Cuatro:
Sobre las Prioridades.

Prioridades:

Hay muchas (¿algunas?) cosas que hoy son buenas y necesarias en el sistema educativo; es importante ser conscientes que es un espacio que nunca debe desaparecer. Al menos como espacio de alternativas diferentes, de crecimiento integral, de ámbito de expresión e intercambio de ideas.
Consideramos fundamental y en este orden jerárquico el desarrollo de estas capacidades:

4.1) Capacidades morales: es fundamental la transmisión de contenidos y parámetros éticos, generar el espacio y hábito para la reflexión frente a todas las acciones humanas. En este plano, es imprescindible el testimonio del educador y su coherencia.

4.2) Capacidades sociales: importancia del aprendizaje de la política como ciencia que sirve al hombre para organizarse en forma correcta dentro de una sociedad. Aquí también son claves la coherencia y el testimonio, teniendo en cuenta la objetividad por sobre banderías y partidismos; y apelando siempre a lo racional y no a lo dogmático.

4.3) El Razonamiento Abstracto: tener en cuenta las dos “ciencias madres” de este tipo de pensamiento, que deberían ser de enseñanza obligatoria en todos los programas y carreras: la filosofía y la lógica en lo humanístico, la Matemática en el terreno de lo exacto.

4.4) El Arte: es muy importante como actividad que permita el desarrollo de la expresión de cada persona, que enriquece el todo de la comunidad, y de la socialización, que permite una mejor y más genuina inserción de cada persona en la comunidad.

4.5) Capacidades físicas: también deben ser tenidas en cuenta, toda vez que aceptamos que el hombre es un ser integral, y que necesita de una plena armonía para su máximo desarrollo; bien viene el recuerdo de aquel remanido adagio: “mente sana en cuerpo sano”.

En general, hemos coincidido que el ámbito que corresponde plenamente a la escuela es el intelectual, por eso es tan importante alejarse de la mera opinión o de las suposiciones, y acercarse a verdades que impliquen el ejercicio de la razón, y la posibilidad de un conocimiento universal a través de fundamentos concretos.



Capítulo Cinco: Sobre Algunas Cuestiones Claves.

Hay también algunas cuestiones claves que concluimos que ayudarían a mejorar la situación actual del sistema:

5.1) Independencia de las políticas del gobierno de turno. Afirmamos la necesidad de la separación entre el poder político y el modelo educativo. En vez de ser usado como hoy en día para afirmar un modelo político-gubernamental, o para difundir ideologías propias, el poder político debe estar al servicio del sistema educativo, y satisfacer todas sus necesidades, priorizándolas por sobre sus propios intereses, y más allá de cualquier bandería política.

5.2) Claridad en el manejo de los fondos: es indispensable que el manejo de fondos públicos, más aún en educación, sea absolutamente transparente, y que todo el mundo tenga acceso a su control y revisión. La concepción de que este dinero es de todos los miembros de la comunidad, es decir, del Bien Común, es la clave, como también tener en claro que la función del ámbito educativo no es la de lucrar, sino la de educar, y sólo con ese fin está justificado el manejo de fondos.

5.3) Transparencia en el acceso a cargos: evitar cualquier tipo de componendas, de amiguismos, de acomodos. Esto está íntimamente vinculado con lo señalado de los concursos para docentes y directivos. Esto se ve facilitado cuanto más lejos del sistema se encuentren otros poderes, sobre todo aquellos que tienen amplias posibilidades de decisión.

5.4) Democratización de la Institución: hoy se habla mucho de democracia, pero es sabido que existe un absoluto verticalismo en el sistema. Es fundamental acomodar el discurso a la práctica, de modo tal que los alumnos puedan desde la escuela practicar lo que necesitarán para la vida social. Para esto es imprescindible que nadie se crea dueño de su lugar, cargo, función, etc., y que se acepte siempre la revisión de medidas y acciones, frente a la permanente posibilidad del error. Esto también amplia la participación, y por lo tanto enriquece el pensamiento y la acción desde todos los integrantes. La democracia debe estar también en las bases, que no deben pretender imponer sus ideas por medio de la intolerancia y la fuerza, arrogándose la representación de todos, siendo muchas veces sólo minorías.

5.5) Necesidad de desarrollar la Investigación y la ciencia: lo hemos marcado ya como uno de los puntos fundamentales del proyecto, la necesidad de avanzar siempre en el conocimiento, y no de quedarse en la mera repetición de lo ya sabido. Aceptando la diferencia de niveles, es muy necesario que todos los integrantes del sistema educativo, adquieran la conciencia y la práctica de la investigación, como un ejercicio intelectual permanente.

5.6) Búsqueda de una inserción social concreta: todo lo aprendido y enseñado, debe tener como fin el mayor servicio posible al Bien Común, y para ello, es fundamental tener en cuenta las necesidades sociales para satisfacerlas y para permitir una permanente potencialización de los recursos. Sin el contexto social, todo conocimiento adquiere una dimensión mezquina, y en algún punto, absurda.

5.7) Distinción entre las funciones de la escuela y las de otras instituciones; el problema de la retención escolar: hemos hablado mucho sobre la supuesta retención escolar actual; ¿retención dentro de dónde? Aquellos que sólo concurren a la escuela a tomar la merienda y a jugar con sus compañeros; ¿están realmente dentro del sistema educativo?; ¿cumplen realmente un proceso educativo verdadero? Creemos que no, y afirmamos que el gran conflicto se origina a partir de que la escuela ha perdido su real dimensión, el ejercicio de sus verdaderas funciones. No desconocemos las enormes necesidades sociales de la actualidad, pero creemos que esas necesidades deben ser cubiertas por otras instituciones específicas dedicadas a esas funciones, y que la escuela debe recuperar su función primordial que es transmitir conocimientos y desarrollar las capacidades intelectuales de sus alumnos, cada vez más importantes, ya que es la única herramienta que les quedará para afrontar la vida.
La objeción que podría hacerse es que frente a la emergencia que vivía el país, el estado recurrió a la escuela como única institución capaz de paliar las cuestiones sociales más graves y urgentes. Nosotros pensamos que el estado se ha quedado con una solución cómoda y ha transformado la emergencia en algo crónico. Por otra parte, esta cultura del facilismo, de la que se sirve el gobierno y el pueblo, les sirve evidentemente a los primeros para mantener la manija de la manipulación.

5.8) Educación personalizada, reconociendo las diferencias para potenciar las capacidades personales. Aceptar que no todos los alumnos se encuentran en la misma instancia de aprendizaje e incorporación de conocimientos.

5.9) Fortalecimiento de los ámbitos de consulta y búsqueda y apoyo frente a problemas concretos; bibliotecas, talleres, gabinete psicopedagógico: hay un gran déficit en la actualidad de soportes frente a las dificultades que permanentemente se plantean en el proceso educativo; creemos que es fundamental que se provean estos espacios para complementar las deficiencias que puedan quedar del aula.

5.10) Uno de los déficit actuales de los centros educativos es la falta de espacios alternativos para desarrollar tareas extracurriculares, como pueden ser trabajos especiales, preparación de exposiciones, clases de apoyo o consulta, y fundamentalmente, espacios de contención en casos de problemas y crisis personales, afectivas, etc.

5.11) En cuanto a la contención, creemos que es muy importante, más bien indispensable en estos tiempos, la existencia de un gabinete psicopedagógico y psicológico, que sirva para resolver –o al menos buscar soluciones- los problemas personales que día a día se presentan entre quienes concurren a las escuelas, y que terminan influyendo y repercutiendo, en sentido negativo, sobre toda la comunidad educativa. Este equipo de especialistas deberá procurar la implementación de compromisos extraescolares de todos los miembros, sobre todo en el apoyo y seguimiento de aquellos alumnos que tienen más carencias y dificultades.

5.12) Creación de proyectos de extensión social, desde los alumnos: vemos como una gran cosa la posibilidad de extender las bondades y beneficios de la escuela hacia toda la comunidad, desde el núcleo del sistema educativo que son los alumnos, de modo tal que ya puedan empezar a notar la conexión entre la realidad y sus afanes de mejorarla.

5.13) Atención a las medidas de seguridad y de buen funcionamiento de los edificios, permitiendo el uso correcto sin poner en riesgo la integridad de quienes concurren a los mismos. Para esto es importante tener en cuenta un avance gradual que no impida la continuidad educativa en aquellos lugares donde si bien las medidas de seguridad no son plenas, el riesgo no está influyendo directamente sobre la vida de quienes concurren.

5.14) Otro elemento a tener en cuenta es el hecho de recuperar las normas como base de cualquier ámbito de convivencia, pero más aún, un ámbito como la escuela, que es de reflexión y de formación. Tomando como antecedente inmediato lo ocurrido en Cromagnon, vemos dos grandes debilidades en la estructura social, que se producen con mucha fuerza en el ámbito educativo. Por un lado la demanda permanente de aquello que no estamos dispuestos a dar (ej. La exigencia de un horario para los alumnos, con sanción incluida, cuando los mayores no cumplen con el suyo propio), un mecanismo que pone en marcha un reclamo infinito, porque siempre habrá alguien que no esté cumpliendo con su función y deber.
Por otro lado, la permanente postura de descargar las culpas que nos pertenecen en los otros; que desde luego, sigue esta lógica de la demanda, ya que es seguro que el otro tenga alguna culpa que asumir por no estar cumpliendo con la parte que le toca. El problema de este sentido de transferencia de culpas, es que termina de cerrar un círculo vicioso, en donde nadie termina siendo responsable de nada, porque nadie considera que se debe hacer cargo, y en donde todos terminan siendo sospechosos de todo.

5.15) Nos hemos detenido a pensar y rever las cuestiones de género, y la importancia que tienen ciertos prejuicios y ciertas conductas formales en nuestras escuelas. Partiendo de preconceptos arraigados, como el de que las mujeres no tienen tanta capacidad racional como los hombres, o que aquellos no tienen la aptitud para el arte tan desarrollable como éstas, observamos que se pierde un gran potencial en todos y cada uno de los alumnos. Pensamos que sería bueno abordar la educación desde planteos más originales que permitan a cada uno en su genero desarrollarse al máximo, y no sólo prepararse para lo que la sociedad nuestra, de concepción eminentemente machista (aún en su feminismo), quiere destinarle como misión.

5.16) Necesidad de una alternativa para la exigencia social de títulos, tal vez algunas tecnicaturas más específicas, de modo tal que, sin perjuicio de una traba laboral insalvable, exista la posibilidad de elevar el nivel educativo de la escuela Media, aún a riesgo de elevar el índice de analfabetismo en esta etapa educativa.

5.17) Alternativa del rol del tutor. Hemos debatido la utilidad e importancia de una figura intermedia entre el directivo, el docente y el preceptor, que tenga la posibilidad de dedicarse más exclusivamente a los aspectos humanos de la convivencia de los alumnos dentro de la escuela, y que pueda tener un cierto ascendiente de contención y de parámetros éticos respecto del alumno.

5.18) También se ha considerado la importancia de conformar un presupuesto para cada una de las inversiones que sea necesario realizar dentro de la institución, de modo que se pueda clarificar todo tipo de gasto, y optimizar el rendimiento de todos y cada uno de los ingresos. Surgió por caso el ejemplo de cuando se realizan rifas para determinado fin, y no se aclara de antemano qué es lo que se precisa recaudar. Creemos que cuando se trata de dinero público, es imprescindible que todos los miembros de la institución puedan tener acceso a la información sobre su uso, y es totalmente reprobable la existencia de gastos reservados.

5.19) La Revalorización del papel de la Familia como agente educativo es fundamental para que la escuela vuelva a ser un complemento, y deje de ser un todo en la educación de los alumnos. En una sociedad en crisis como la nuestra, vemos la necesidad de “amucharse” en ese pequeño pero poderoso espacio que es la familia, y vemos también la posibilidad de fortalecerla y recuperarla desde la educación, hasta lograr el ideal de un trabajo en conjunto.

5.20) La inconveniencia del silencio frente a hechos graves marca una realidad que es clave en nuestra actual tragedia educativa; las acciones de un docente, directivo o alumno dentro del ámbito educativo, dejan de ser privadas, y lo peor que puede hacerse es encubrirlas, generando la posibilidad de futuras acciones que irán subiendo en el tenor de su gravedad, al amparo de esta impunidad generada. Observamos como ejemplos frecuentes en nuestro sistema, el caso de personas que frente a un acto grave cometido, son trasladados del escenario, pero no sancionados ni quitados del sistema, donde permanece el peligro de una posible reincidencia; más aún, en algunos casos se los premia destinándolos a cargos de mayor jerarquía.

5.21) Una Enseñanza programada para la ignorancia, no permite romper el cerco de mediocridad, y permite la permanencia de elementos negativos y de personas no idóneas dentro del sistema, ya que la misma enseñanza no permite a los alumnos alcanzar el conocimiento que los provea de un juicio más rotundo respecto de quienes los están estafando en su posibilidad de crecer intelectualmente.

5.22) La necesidad de mayor capacidad intelectual para lo creativo que para lo reproductivo; más ciencia y menos técnica. Todo en la visión de evitar el alienamiento y la automatización, que son capaces de generar eficiencia, pero nunca una verdadera conciencia crítica que es en definitiva la que permite lo novedoso, aquello que genera cambios profundos en la sociedad.

5.23) La Posibilidad de Evaluaciones censales periódicas, la hemos analizado como una alternativa de mayor exigencia, y de una permanente corrección de vicios y desperfectos, a la vez que evita el aburguesamiento y la pereza intelectual en las personas que componen el espacio educativo.

5.24) Hemos destacado el rol primordial de los Medios de Comunicación Social, en su papel de grandes colaboradores en el proceso de imponer este modelo Globalizado, que contradictoriamente a sus propuestas iniciales, termina generando la más grande exclusión social de la historia de la humanidad. Afirmamos que la escuela no debe competir con ellos para captar la atención y voluntad de sus alumnos en su afán de concretar en ellos valores; la escuela debe presentar verdaderas alternativas a ese mundo dominado por la imagen, por lo instantáneo, por lo superficial que proponen los medios. El verdadero ámbito de trabajo de la escuela es el campo racional, y desde una creatividad comprometida y exigente, podrá conseguir muchos más y mejores resultados frente al avance de los medios, que pretendiendo discutirles su hegemonía con las mismas armas usadas por ellos.

5.25) Una visión del mundo actual nos ha llevado a una Crítica del fundamentalismo, y a proponer contra eso la racionalidad. Vemos la importancia de asimilar, comprender y desarrollar lo cultural en la educación, algo que permite la real participación del alumno, como oposición al clásico adoctrinamiento, que es el que hasta hoy ha permitido la formación de los elementos más útiles para el sistema impuesto (más aún en estos días dominados por la Globalización).

5.26) Notamos una gran ausencia en nuestra educación: la de una verdadera identidad cultural, y creemos que es producto de la inexistencia de un proyecto de Unidad Nacional que nos incluya a todos, y que contemple parámetros propiamente nuestros. Hemos vivido de espaldas a nuestra cultura, e incluso la hemos negado sistemáticamente, y en este sentido, la escuela ha sido el principal lugar donde se ha formado una falsa cultura, o cultura artificial, compuesta por elementos foráneos y por paradigmas fabricados con cuentos y mentiras. Todo esto se traduce en nuestra actual fragmentación social, y lo que es más grave aún, en esa atomización por el odio que sufrimos, que es la peor posible.
Pensamos que es urgente construir una identidad nacional y cultural, desde lo que somos y desde lo que podemos ser. Y en este sentido, el papel más importante le corresponde a la escuela, que debe cohesionar los dos sentidos de esta identidad: el incontingente e inmutable, que está en nuestras raíces más profundas, y el dinámico y renovador, que está en el permanente aporte que como sociedad podemos hacerle (atendiendo a los cambios del mundo, pero sin subordinarnos a los caprichos de las naciones más poderosas y de su efecto globalizador).

5.27) La escuela debe vincular a los chicos con el mundo del trabajo, y para ello, es más importante la transmisión de una cultura en general, y sobre todo, de la esencia de un mundo que está muy lejos de las diversiones de los show mediáticos, y que requiere del esfuerzo para superar serias dificultades. La mayoría de los alumnos, al recibirse, se van a encontrar con un mundo en donde no encontrarán trabajos acordes a las capacidades que supuestamente les brinda la escuela; al contrario, deberán afrontar trabajos informales o alternativos, muchas veces inventados por ellos mismos, que sólo les servirán para sobrevivir, y que ni siquiera podrán aprovechar para ir generando un currículum interesante y valioso.
Frente a esta paradoja del mundo actual que exige una preparación que es mucho más humanística y universal, que meramente técnica, es fundamental que la escuela sepa mostrar las dificultades que le aguardan al alumno en el mundo, que sepa estimular su personalidad, y que tenga la visión de abrir al máximo el abanico de posibilidades.

Segunda Parte.

Cuestiones prácticas para la concreción de los perfiles planteados.

A continuación agregamos algunos elementos que nos parecen importantes para definir el verdadero funcionamiento de un sistema educativo que tenga en cuenta por sobre todas las cosas, los aspectos morales, y una estructura altamente participativa y democrática.

Capítulo Uno. Sobre las horas de clase y otros.

1.1) La actividad en aulas y talleres debe ser el centro de cualquier modelo educativo serio, y aunque es cierto que vale más la calidad que la cantidad, ante una menor calidad, la cantidad de horas invertidas con un esfuerzo sincero, pueden llegar a compensar esta falencia.
1.2) La actividad con los alumnos en horas de clases debe ser priorizada por sobre cualquier actividad, aún las mesas de exámenes.
1.3) Los calendarios diseñados a principio de año deberán ser respetados –ya que es la única forma en que el docente podrá armar su propia programación-. En caso de algún cambio extraordinario deberá ser anunciado con al menos un mes de anticipación.
1.4) Es importante que el docente se ocupe de sus alumnos en las horas que están a su cargo, y no los deje librados a su voluntad de paseos fuera del aula, impidiendo de este modo las permanentes molestias y distracciones que esto conlleva para los otros cursos que están intentando producir algún conocimiento.
1.5) Se deberá revisar urgentemente el régimen de licencias y artículos de los docentes, más allá de las ilegalidades recurrentes, es fundamental asegurar la continuidad de las clases.
1.6) Se deberá implementar un sistema de suplencias que permita la continuidad automática de las clases, sin los engorrosos trámites actuales que hacen siempre perder como mínimo una clase en el cambio.
1.7) En el caso de faltar por cualquier circunstancia, el docente a cargo del curso deberá presentar su pedido de licencia para ser cubierto de inmediato, y no manipular licencias entrecortadas en el caso de saber claramente la continuidad de su problema.
1.8) Las Instituciones (escuelas) deberán estar facultadas para cubrir en carácter de emergencia las horas que no se hayan cubierto por las vías preestablecidas.
1.9) Es fundamental que existan sanciones claras y reales por las faltas y llegadas tarde en las que incurra el docente, al igual que ocurre con los alumnos.

Capítulo Dos. Sobre el ingreso a las cátedras.

2.1) Es fundamental que el docente amerite su posición al frente del curso. No a través de puntajes sospechosos (cursos comprados, amiguismos con el poder, títulos de lejana ascendencia, etc.), sino a través de la demostración real y cabal de sus conocimientos y habilidades pedagógicas.


2.2) Para esto deberá ser obligatorio un sistema de concursos (similar a las universidades) para acceder a las cátedras, y este derecho deberá ser revalidado cada 2 ó 3 años a lo sumo, para asegurar que el docente no se aburguese en su puesto, ni lo considere como una propiedad suya y para siempre.
2.3) Los exámenes y evaluaciones del docente deberán ser realizados frente a un tribunal capacitado, que asegure por sobre todas las cosas, su total independencia de los poderes políticos de turno, y aún de los intereses gremiales, y que no tenga intereses creados respecto del postulante (léase amistad, parentesco, etc.).

Capítulo Tres. Sobre la formación y capacitación del docente.

3.1) Es fundamental que el docente se capacite en forma permanente, en la medida de sus posibilidades y sus tiempos. El actual sistema a través de cursos estáticos y predeterminados generalmente por intereses comerciales y de puntaje, no parece ser la mejor forma.
3.2) Hay varias cuestiones que se deben tener en cuenta en este aspecto. Una es la excesiva carga horaria del docente. Un máximo de horas, para ser atendidas como corresponde no deberían exceder las 25 horas cátedras. Se debe tener en cuenta que el trabajo del docente no termina en el aula, y que el equivalente de 25 horas cátedras –según el docente- nunca es menor a 50 horas laborales por semana.
3.3) El docente debe tener la actitud del estudio permanente, es decir, de la búsqueda del conocimiento, que es en definitiva lo que tiene que tratar de transmitir a sus alumnos. Para ello es fundamental que dedique al menos una hora por día al desarrollo de su intelecto, no encerrándose en meros tecnicismos, sino intentando abarcar cuestiones más amplias y profundas que tienen que ver con la ciencia.
3.4) La preparación de las clases es una instancia fundamental e ineludible, y sirve también para el perfeccionamiento y el enriquecimiento intelectual del docente, en este caso, con una repercusión directa en sus alumnos.
3.5) Sería importante implementar cada cierto período de tiempo, por caso 5 ó 7 años, la posibilidad de un año de estudio intensivo, en el que el docente, por un sistema de becas o por la continuidad de su situación salarial, pueda dedicarse exclusivamente a estudiar, sin tener que preocuparse por otras cuestiones que tienen que ver más que nada con su sustento.
En cuanto a esto, cabría la objeción de que el desligar totalmente al docente de su práctica durante determinado tiempo, podría provocarle la pérdida de hábitos positivos; para evitar esto, se podría buscar un equilibrio que permitiera los dos beneficios: es decir, una reducción de horas de trabajo (sin la eliminación total), a favor de mayor cantidad de horas de estudio. Claro que esto último sólo sería posible en el caso de los grandes centros urbanos, en donde el lugar de trabajo, y los centros de altos estudios conviven en un mismo espacio físico.

Capítulo Cuatro. El problema universitario y de los institutos de formación docente.

4.1) Las carreras tal como se presentan hoy día, son ciento por ciento resultadistas, y no tienen tanto en cuenta el desarrollo de talentos naturales, como lo que exige la demanda del mercado de turno. Es así como los centros de estudio se convierten en simples mercados de títulos, donde lo que cuenta es la “chapa” y no el conocimiento en sí mismo. Para solucionar esto, proponemos que al final de cada carrera, se tome un examen integral de todo lo visto, que sea condición sine quanon para obtener el título. También que cada un período determinado, por caso dos años, todos aquellos graduados deberán dar uno o varios exámenes, o un curso para revalidar el título obtenido, con todos los conocimientos de antes y los que el avance de la ciencia aprendida vaya generando.
4.2) Hoy en día hay una cierta reválida de título que se da a través del mercado laboral (aunque es mínima, sino no habría tantos casos de mala praxis), pero esto no hace más que afirmar el círculo vicioso del economicismo, y nosotros estamos convencidos que el dinero puede llegar a conseguir la eficacia, pero no la ética profesional.
4.3) Pensamos que uno de los grandes problemas de la actualidad es la descentralización de las Universidades. Les han hecho perder la calidad de sus claustros (ya que las cátedras al ser más y al estar alejadas entre sí, son dictadas por profesores de segundo o tercer orden), y sobre todo, el verdadero sentido de lo universal. Se ha perdido el ámbito de discusión intelectual y académico que históricamente permitían los foros universitarios.
4.4) Otro problema grave de estos tiempos es la proliferación de la educación a distancia, que ha dejado librada la educación a la autodidaxia de cada estudiante. Aquí se elimina el sentido del maestro como guía, y la riqueza del intercambio y del debate, y se corre el riesgo de acrecentar la soberbia intelectual, y la fijación de errores.
4.5) Otro detalle importante es el de la devolución de la ayuda recibida, de parte de todo el pueblo, sobre todo por aquellos que estudiaron en instituciones estatales, de esas que pagan los obreros cuyos hijos jamás podrán pisar sus claustros. La idea es establecer un sistema de trabajos comunitarios ad-honorem, para sustentar las necesidades de aquellos que componen el segmento social más necesitado. También es importante exigir un resarcimiento económico y moral para la sociedad, de parte de aquellos que, privilegiando generalmente intereses personales (casi siempre económicos), se van fuera del país, luego de haber obtenido aquí un título en nuestras universidades públicas.
4.6) Otro elemento importante a desarrollar es un sistema de becas para aquellas personas que teniendo una capacidad y un talento que no debieran ser desaprovechados en beneficio de la Patria, no pudieran costearse un estudio por urgencias laborales, o por falta de recursos para radicarse en lugares alejados de su lugar de residencia. Dichas becas deberán ser repartidas por un sistema de clasificación de acuerdo a aptitudes y actitudes de la persona que lo requiera, y deberán ser revalidadas con resultados concretos al final de cada período de actividades.
4.7) Los profesionales y graduados deberán ser controlados por un tribunal de ética independiente en cuanto a las faltas contra la comunidad, y en cuanto a aquellas acciones cometidas en detrimento de la deontología propia de su profesión.
Sin dudas que la lógica sería que esta tarea quedara en manos del sistema judicial, pero es probada en estos tiempos su falta de idoneidad, y más aún de ética. La misma ley en su esencia suele ser perniciosa y hasta inmoral, ni qué decir de su aplicación.
4.8) En cuanto a los docentes, son ellos los principales depositarios, no sólo de los logros obtenidos por la sociedad en el camino del conocimiento, sino también del recorrido hacia el perfeccionamiento que las distintas disciplinas deben realizar en las personas de los que están aprendiendo dichos conocimientos. La excelencia es algo que se consigue no sólo con los resultados materiales y/o prácticos de cada disciplina, sino muy especialmente con la disposición ética de quienes las ejercen.
4.9) Es fundamental incentivar todas las capacidades de los educandos, de modo tal que, su resultado final, sea el máximo que permita alcanzar el potencial de cada uno, y que sea en la medida de lo posible, mejor que el de sus propios educadores. Para esto es fundamental una buena guía, propiamente dicho, un maestro al modo antiguo, alguien que sea capaz de encausar a quienes aprenden por el camino de la superación, del sacrificio y del esfuerzo que llevan, no a un egoísta enriquecimiento social, y a una vanagloria, sino más bien a un enriquecimiento del Bien Común de la sociedad.

Capítulo Cinco. Sobre la entidad moral del docente.

5.1) Es indispensable, que más allá de sus conocimientos académicos, el docente acredite también una moral correcta y clara. Tratándose de una educación integral, y que contiene por sobre todas las cosas la transmisión de valores, es necesario que quienes estén a cargo de dicha transmisión, tengan en su conducta la posibilidad de un testimonio imprescindible para ello. En este caso hay una dificultad importante a tener en cuenta, y es que las normas de moral no tienen otro patrón que la ley y la costumbre, hoy absolutamente relajadas y corrompidas, por lo que se limita la sanción casi al margen del delito. En dicho caso sería necesario abstraerse un poco de los patrones sociales existentes; es decir manejarse con ciertos parámetros subversivos.
La otra objeción es que se debería contemplar la posibilidad de conversión y cambio de actitudes de la persona que haya incurrido en una falta moral grave; aquí vuelve a ser necesario recurrir a la experiencia de la realidad, que demuestra todo lo contrario, con un alto grado de reincidencia y hasta agravamiento, tal vez estimulado por la impunidad que le brindan las dichas leyes y costumbres.
5.2) Una de las reglas básicas del ejercicio de la autoridad en su forma pura es la correspondencia, y más aún la coherencia entre el discurso y la acción. Esto tiene una raíz puramente ética. No se puede exigir conductas que uno no está dispuesto a sostener con la propia.
5.3) Es importante aprender a llamar a las cosas por su nombre, y no encubrir todo con visiones conformistas y acomodaticias. Es importante no acostumbrarse a las corrupciones como un elemento más de lo cotidiano.
5.4) El robo de horas de clases es una falta moral grave, y razón suficiente para que alguien sea separado de sus funciones. Lo mismo ocurre con faltas como la discriminación, la violencia física, psíquica y moral, la descalificación de un pensamiento, las objeciones de pensamientos religiosos, etc.
5.5) Un párrafo aparte merecen las cuestiones de índole sexual; desde las más graves, hasta aquellas que el sentido cotidiano considera meros juegos. No hay equivalente, nunca, entre la responsabilidad del docente y la del alumno –si la hubiere-, ya que siempre existe una asimetría de fuerzas y de libertad de elección que tornan gravísima cualquier acción del docente en este campo. Si consideramos a ésta una etapa de formación, veremos que los daños causados son gravísimos, con el agregado potencial de que ese alumno puede recrear en otros el día de mañana esas inmoralidades que con él se hayan cometido. En estos casos, no basta con la separación del docente de su cargo, que debe ser inmediata, es necesario impedir que siga dentro del sistema, y también que la sociedad toda sepa que existe un peligro potencial en esta persona, no para excluirlo, sino para contenerlo y vigilarlo.
5.6) La vida privada de un docente no puede ser excluida totalmente de su característica de hombre público, y por tanto, debe tener siempre presente su responsabilidad educativa y testimonial más allá del espacio físico del aula.

Capítulo Seis. Sobre la imposición y la concientización de enseñanzas.

6.1) Es importante que la transmisión de todo contenido contemple siempre un aspecto racional, que le permita al alumno analizar por sí mismo las bondades y conveniencias de dicho contenido.
6.2) Es importante que el contenido trasmitido esté acompañado por un contenido humanístico auténtico, que tenga en cuenta todos los aspectos que rodean la persona a quien se quiere transmitir dicho contenido.
6.3) Es importante no perder nunca de vista el sentido universal del pensamiento, aún en los ejemplos más insignificantes, de modo que toda enseñanza pueda tener una proyección trascendente, más allá del espacio y tiempo exactos en que fuera aplicada.
6.4) Las conductas y posturas coercitivas y autoritarias (impuestas generalmente a través del miedo y la amenaza) pueden tener un efecto positivo inmediato en cuanto a lo que se quiere lograr, pero absolutamente efímero y pobre en cuanto a sus contenidos y continuidad. No bien desaparece la amenaza o la posibilidad de sanción, automáticamente desaparece el efecto que éstas provocan, es decir, se pierde el contenido, la enseñanza, el valor, aún el antivalor que se quería conseguir en la otra persona, en este caso el alumno.
6.5) Por el contrario, el convencimiento íntimo de lo conveniente de una enseñanza llevará al alumno a sentirse parte de la misma, y tratará, no sólo de aplicarla, sino también de perfeccionarla sistemática y permanentemente.
6.6) Este principio de aprendizaje contempla realmente –y no en el mero discurso- la participación del alumno, y su aporte enriquecedor; permite que su pensamiento sea valioso no porque lo haya dicho un fulano con algunos títulos, sino porque ha sido analizado y asimilado por el alumno; finalmente impide uno de los mayores reduccionismos y empobrecimientos de estos tiempos que es la masificación.
6.7) Es fundamental ajustar el supuesto discurso democrático que actualmente se da en la escuela con la estructura vertical, autoritaria y plena de censura que se da en la práctica. Recuperar la pluralidad es un paso clave para enriquecer una educación auténtica que forme personas y no autómatas.

Capítulo Siete. Sobre la idoneidad del Docente.

7.1) Es casi imposible en los tiempos que corren, que un docente pueda aplicarse correctamente a diferentes materias, más aún cuando éstas corresponden a áreas totalmente diversas y sin conexión. Sin embargo, está obligado a interesarse y conocer para su crecimiento y solvencia personal de otras materias, por lejanas que sean de su especialidad.
Por supuesto que este inciso no va en contra del concepto del Maestro en cuanto a la figura de guía universal, aquel que es capaz de abrir la mente y generar el desafío del conocimiento en todos sus aspectos y posibilidades. Aquí es donde se ve claramente a quienes entienden verdaderamente que el centro del sistema educativo son los alumnos y no los directivos y docentes, como sucede hoy en día.
7.2) No es conveniente en absoluto que el docente se dedique a otras actividades paralelas fuera del ámbito educativo, mucho menos si estas actividades tienen una importancia mayor y una prioridad en su vida por sobre la enseñanza.
7.3) No es conveniente tampoco que alguien priorice cualquier tipo de estudio, sacándole tiempo y dedicación al ejercicio de la docencia, y a su responsabilidad mayor con el Bien Común que corresponde a sus alumnos.
7.4) Ante una distracción o una pérdida de energías por problemas propios y ajenos a la profesión, el docente deberá inmediatamente dar un paso al costado para no perjudicar a la institución en general, y a sus alumnos en particular.
7.5) Cuando una situación o actividad lo superen, el docente deberá tener la grandeza de espíritu, o al menos el sentido común para pedir ayuda, y en caso de ser demasiado grande la dificultad, también deberá dar un paso al costado.
7.6) Es fundamental que el docente no exija a sus alumnos caminos o cuestiones en las que no esté capacitado para guiarlos, aunque sí es bueno que permita que ellos, por su propio interés y búsqueda, intenten ir más allá de los postulados propuestos en la cátedra.

Capítulo Ocho. Sobre la necesidad de dar respuestas del Docente y de los directivos.

8.1) Cuando se plantean necesidades de urgencia, y más aún, irregularidades, es fundamental que los que tienen responsabilidades dentro del sistema educativo den respuestas concretas y soluciones posibles. Muchas veces, escudados en los condicionantes del propio sistema, algunos directivos dan respuestas como “yo no puedo hacer nada”, o “no es de mi incumbencia” y otras similares. Ningún problema que involucre a un alumno o a un miembro del sistema educativo dentro de la escuela puede ser totalmente ajeno a sus directivos. Hay una obligación moral y funcional de dar respuestas a todo planteo realizado, mucho más cuando éste se refiera a cuestiones pedagógicas.
8.2) Las arbitrariedades cometidas por un directivo o un docente, tienen una repercusión directa y muy grave sobre el sistema, y más específicamente, sobre los alumnos. Los mayores deben ser los primeros en cumplir los horarios y normas; ése es el mayor parámetro para asegurar que los alumnos también lo hagan. En caso contrario, no se estará cumpliendo con aquello del testimonio y de dar respuestas a las demandas.
8.3) En este punto nos parece importante hacer mención sobre la necesidad de una reestructuración del poder de los directivos, ya que en estos tiempos que se enfrentan a una creciente ingerencia de los gobiernos y sectores políticos, de los padres y de organismos teóricamente destinados a la defensa de los derechos humanos, llega un punto en que se encuentran con las manos atadas para tomar cualquier tipo de decisiones, que muchas veces son fundamentales para que la institución funcione correctamente.
8.4) Reestructuración del sistema de designación de cargos por licencia, ya que la burocracia del actual no contempla la gran cantidad de horas de clases que se pierden entre cambio y cambio. Una alternativa podría ser la de tener listas de reserva permanentes, de designación automática; o un suplente permanente, que cobrara por este cargo, y tuviera la responsabilidad de cubrir las diferentes horas que fueran saliendo.

Capítulo Nueve. Sobre la Importancia de una Justicia educativa.

9.1) Observamos en la actualidad una gran desigualdad educativa, que es consecuencia y causa a la vez de la gran desigualdad social en la que vivimos, y que ha llegado al punto extremo de generar una gran exclusión social. Esta desigualdad se puede analizar de diferentes maneras y parámetros, y aunque es casi imposible definirla por grupos, está claro que hay situaciones puntuales que la delatan abiertamente.
9.2) En el terreno de la especulación podemos pensar que hay diferencias entre la educación pública y la privada, o entre la educación urbana y la rural, o entre las diferentes regiones y/o provincias. De cualquier modo que esto sea, está claro el fracaso de la ley federal en su intento de unificar e igualar.
9.3) Nosotros pensamos que es bueno que todos los habitantes tengan acceso a un nivel educativo similar, aunque también creemos que es bueno no perder la riqueza de cada región, la idiosincrasia cultural que las define, y que será vital para una pluralidad enriquecedora.
9.4) En cuanto al presupuesto mayor propuesto por el nuevo plan del ministro de educación Filmus, nos parece acertado, aunque siga estando años luz de los países más desarrollados, y aunque conservamos cierto escepticismo respecto de su aplicación y distribución; un gran presupuesto mal repartido, es peor aún que un presupuesto pobre.
9.5) Respecto de los 10 años de escolaridad obligatoria, nos generan ciertas preguntas. ¿Cuáles?; no es lo mismo una escolaridad hasta los 20 años que hasta los 14. ¿Para qué?; ¿se trata de rellenar un espacio o de demorar el ingreso de los jóvenes en el sistema laboral? Hay muchas cuestiones que creemos que tienen que ser tenidas en cuenta, más allá de las conveniencias políticas del momento. Y sobre todo, si se amplía la escolaridad, que no sea con elementos de relleno, sino aprovechando este tiempo valioso para una verdadera formación integral de las personas.
9.6) Finalmente, no hubo unanimidad respecto de la conveniencia de la jornada completa; hay casos en que la función de contención y protección sobrepasa a la educativa, y es por eso que la permanencia en la escuela se vuelve tan valiosa. Sin embargo, para aquellos que tienen una familia bien constituida u otras actividades extraescolares, se vuelve una carga negativa, que muchas veces ni siquiera se justifica por el pobrísimo aprovechamiento que las escuelas hacen de algunas o varias de sus horas.

Capítulo Diez. Sobre la necesidad de canales apropiados para generar soluciones.

10.1) Es fundamental generar mecanismos de control por parte de la sociedad sobre las decisiones y responsabilidades delegadas en el sistema educativo; el compromiso de la educación, como ya hemos dicho, atañe a todos los integrantes, y ante un error, por menor que este sea, es importante que haya una capacidad de reacción de parte de todos para solucionarlo, e incluso, para impedirlo.
10.2) También es clave fomentar canales de expresión adecuados para reclamar, transmitir o difundir inquietudes propias del sistema en general, o de la escuela en particular. Hoy en día que las protestas están tan de moda nos preguntamos si las metodologías utilizadas son las correctas, o en todo caso, si son las que más se adecuan a la esencia de la educación misma.
10.3) Destacamos la importancia de los Centros de Estudiantes como la instancia más importante de la participación de los alumnos dentro de la institución escolar, y de un aprendizaje real y concreto de la actividad política y democrática.
Nos parece importante que la exigencia entre los que conforman la comisión del centro y el resto de los alumnos genere un ida y vuelta enriquecedor, que sirva a la vez para incentivar y controlar la gestión, y para ahondar los vínculos de todos los alumnos con la escuela.
También vemos imprescindible la participación de aquellos alumnos que hayan conformado listas perdedoras, para que cumplan el rol tan necesario de la oposición durante la gestión de los ganadores. Quizá sería bueno cambiar el sistema de acceso a los cargos de la lista completa, e incorporar de acuerdo a su representatividad proporcional (votos obtenidos en la elección) a miembros de otras listas (como representantes de las minorías).
Finalmente, marcamos la importancia de un trabajo en conjunto entre el Centro y los directivos de la institución, no presuponiéndose en todo opositores, sino más bien buscando equilibrar los excesos que los directivos puedan promover, y dando mayor fuerza a aquellos proyectos que sean beneficiosos para toda la comunidad.

Capítulo Once. Sobre las funciones ineludibles del Estado.

11.1) Abandono de la educación.
11.2) Sueldos.
11.3) Infraestructura.
11.4) Atención y sensibilidad para evitar conflictos.

Capítulo Doce. Sobre las funciones del Sindicato.

12.1) Como institución reguladora y órgano de control.
12.2) Defensa de los derechos de los afiliados.
12.3) Para marcar el camino de la excelencia.
12.4) No como sobreprotector de sus afiliados, ni defensor de conductas reprobables.
12.5) Organismo de reclamo y de negociación de los Salarios.

Capítulo Trece. Sobre la necesaria estructura federal de nuestra Educación.

13.1) Consideramos fundamental e ineludible la construcción de un proyecto educativo verdaderamente federal, a partir del consenso y la participación de todas las regiones del país, que contemple sus diferencias y particularidades, pero sobre todo, su sentido de unidad e identidad como nación.
13.2) Una construcción nacional y social sin excluidos ni privilegiados.
13.3) Una urgente satisfacción de la pobreza, para poder lograr un verdadero sentido de Patria.
13.4) Juntar como elementos necesarios, el dolor del hombre y el dolor de la tierra saqueada, como bases desde donde empezar a construir desde la realidad, y no desde fantasías sin sustentos.
13.5) Reivindicamos la utilidad de una Buena ley Federal de Educación, más allá del evidente y estrepitoso fracaso de nuestra anterior Ley Federal.


Conclusión.

Finalmente concluimos que la educación, no es una actividad más, sino que debe ser una actitud de vida, en la cual rescatamos las siguientes características indispensables:

1) Universal: una característica que atañe a una visión permanente de las cuestiones del hombre, en todo tiempo y espacio.
2) Humana: el centro eminente de esta actividad debe ser el hombre, como ser integral, con todos sus atributos y hasta dificultades.
3) Permanente: desde el nacimiento hasta la muerte, todo ser humano en cuanto tal, debe ocuparse y dedicarse plenamente en esta actividad fundamental.
4) Dinámica: no hay lugar para la quietud y el estancamiento en la actividad educativa; según la preocupación de cada quien, se avanza o se retrocede, pero siempre se está en una etapa de plena transformación.
5) Creativa y Renovadora: es parte fundamental de la verdadera educación, que evidentemente no es una simple acción reproductiva de lo que otros han logrado o desarrollado, sino que implica el aporte de cada uno, desde su originalidad y su propia experiencia.
6) Orientada a buscar la perfección: no es este un dato menor en el destino del hombre, ser absolutamente perfectible desde su propia imperfección. He aquí la raíz de la tan mentada y bastardeada excelencia.
7) Solidaria con el Bien Común: si aceptamos la esencia social del hombre, y si aceptamos a la educación como una de las actividades fundamentales de él, necesariamente debemos concluir en que su destino último es la búsqueda del Bien Común, y es el conocimiento seguramente uno de los mayores bienes a los que puede acceder el hombre, y al que se accede por medio de la educación.
8) Afirmada desde la individualidad de cada sujeto: la acción de cada hombre es insustituible, y su aporte imprescindible en la construcción de un verdadero Bien Común. Con el aporte individual se logra la máxima riqueza en la diversidad y en la pluralidad.
9) Aceptada desde la posibilidad del error y de la limitación del hombre: es fundamental para lograr cualquier construcción verdadera y valiosa en lo educativo, partir del reconocimiento de la esencia falible e imperfecta del hombre y de todas sus acciones.